DESDE EL FONDO DE LA BARRA

por Cat Yuste

Un leve chasqueo me hace levantar la cara de mi copa. Y allí está ella. Me mira, fijamente, desde el fondo de la barra, con sus intensos ojos oscuros y un vestido violeta de peligroso escote. Me sonríe y sus labios vocalizan un silencioso “hola”, mientras sostiene un esbelto cigarrillo, al que da una profunda calada. Con lentitud, deja escapar el humo creando una nebulosa entre los dos.

   Bajo la cara y vuelvo a mi copa. ¡Maldita timidez! Así nunca conseguiré nada.

   Tomo aire y, decidido, levanto la vista. El humo se ha desvanecido y ella también. .

«Vaya, mi imaginación ha vuelto a jugarme una mala pasada. Demasiado bueno para ser verdad. Demasiado buena para mí».

El camarero me cobra. Junto con las vueltas hay una pequeña tarjeta. Le miro, interrogante.

—Ella me pidió que se la diera.

   Giro la rugosa tarjeta, con el logotipo del hotel, y una letra enérgica y puntiaguda me revela:

“Te espero en la 236. No tardes o esta vez sí desapareceré.”.

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