MELODÍA

por Vybra

“Él no lo sabía, pero, con su voz y su sonrisa, ella compuso una canción en su memoria que no solo la enamoró, sino que le hizo inolvidable”.

Cada noche, siempre a la misma hora, ella aparece andando sola y con la mirada perdida. Nunca desvía el paso, tampoco responde a la sonrisa que mis labios le ofrecen, y mis ojos la siguen hechizados por la mágica melancolía que la envuelve.

Siempre el mismo ritual. El mismo destino. La orilla del mar.

Llega, se descalza, y danza una melodía que nadie, salvo ella, escucha. Con delicadeza, sus manos parecen alcanzar las estrellas y sus pies acarician con dulzura la arena. Danza, sola, ejecutando la coreografía tantas veces repetida y las lágrimas parecen ser el resto de la compañía. Juntas, las lágrimas y ella, vuelan a ras de suelo usando como alas los recuerdos que su corazón atesora.

Acabada su coreografía, su mirada triste de la luna se despide y, tan silenciosa como vino, dirige sus pasos hacia la penumbra por la que volverá a aparecer mañana, siempre a la misma hora.

Aquí estaré, mañana, esperándola como cada día y silenciando un te quiero que ella, de atreverme a decirlo, jamás escucharía. No puede hacerlo, su corazón se volvió sordo y, aunque todavía late, murió de frío cuando él decidió marcharse y la dejó sola, con la única compañía de sus recuerdos y una canción que ella compuso con la melodía de su voz y el ritmo de su sonrisa.

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