Chejov acontecimientos

5 acontecimientos de la vida de Antón Chéjov

Chéjov (1860-1904) fue un escritor y dramaturgo ruso del siglo XIX, encuadrado dentro del naturalismo moderno, una corriente artística que trataba de reflejar la realidad tal cual era, sin idealizarla ni exagerarla. Está considerado uno de los escritores más importantes de la literatura del siglo XIX, así como un experto en relato corto. En el artículo de hoy vamos a conocer 5 acontecimientos de su vida a partir de 5 frases célebres pronunciadas por él a lo largo de su vida:

 

1.“Más vale un canario perverso que un piadoso lobo”.

Tuvo una dura infancia a causa del maltrato paterno y la contracción de tuberculosis, en 1887, cuando era joven. Ambas vivencias forjaron su percepción de la existencia como algo frágil que podía, rápidamente, finalizar. Por esta razón, la muerte está siempre presente en sus textos de una u otra manera, pero no como entidad negativa, sino como un elemento que forma parte natural de la vida y que resulta esencial y necesario. Así pues, Chéjov insiste en la necesidad de prestar atención a cada instante y de vivir intensamente cada día, dando significado a todas nuestras vivencia.

2. “La literatura es mi esposa legítima y la medicina mi amante. Cuando me canso de una, paso la noche con la otra”.

Estudió medicina entre 1879 y 1884, pero el interés por la literatura creció durante este periodo y comenzó a publicar narraciones humorísticas en diversas revistas. Posteriormente, en 1886, comenzó a ganar cierta fama y las reunió en un libro: “Cuentos de varios colores”.

Hacia 1888, ya se había hecho un nombre como escritor en la sociedad rusa y, al mismo tiempo, había empezado a alejarse de su narrativa humorística para decantarse por una literatura de carácter más reflexivo, donde primaba la representación de la difícil realidad que atravesaba la sociedad de su tiempo.

En 1904, pocos años antes del estallido de la Primera Revolución Rusa (1905), salió a la luz “El jardín de los cerezos”, su última obra teatral con la que ataca la decadente aristocracia zarista rusa.

3.“El hombre vulgar espera lo bueno y lo malo del exterior, el hombre que piensa lo espera de sí mismo”.

Mediante sus relatos retrata con maestría los entresijos de la sociedad rusa, a través de la plasmación de las miserias internas y las frustraciones de sus personajes, la infelicidad y la soledad de las que son víctimas. Para ello, desarrolló una nueva técnica dramática: la “acción directa”. Consistía en centrarse en la caracterización de las emociones y acciones de sus personajes, más que en el propio argumento de la historia. De esta manera, el eje de sus historias son las vidas y los sentimientos de sus personajes, lo que dio lugar a narraciones más profundas e íntimas con las que el lector puede llegar a entender mejor lo narrado, pero también aquello que no se dice y queda en el aire.

4. “La felicidad no existe. Lo único que existe es el deseo de ser feliz”.

Nunca se consideró pesimista, pero veía el mundo como lugar sin belleza ni bondad. De este modo, se convirtió en un hombre comprometido con las miserias de su época y con el deseo de construir un mundo mejor.
Este deseo no lo expresó solo con palabras en sus escritos, sino también con hechos en la vida real, pues desempeñó labores sanitarias completamente altruistas por diversos lugares del país, tanto tratando enfermos, como enseñando medidas de higiene para prevenir epidemias.

5. “A la gente le encanta hablar de sus enfermedades, a pesar de que son las cosas menos interesantes de sus vidas”.

Chéjov había pasado gran parte de su vida enfermo de tuberculosis, motivo por el que pasaba los duros inviernos rusos, en Niza (Francia) y en Yalta (Crimea), donde el clima era más templado y, por tanto, adecuado para su enfermedad. Sin embargo, eso no le impidió desarrollar su pasión por la escritura, ni ejercer la medicina, o casarse y entablar amistades con diversas personalidades de la sociedad rusa. En definitiva, vivir su vida intensamente.

Su enfermedad se agravó a partir de 1904, por lo que se trasladó, junto a su mujer, Olga, al balneario de Badenweiler (Alemania), donde murió el 15 de julio. Su cuerpo fue trasladado a Moscú en un vagón refrigerado que se utilizaba habitualmente para transportar ostras.
Aunque en Rusia era un autor de renombre, no fue hasta después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) que su obra se hizo conocida fuera del país. Algunas de sus obras más reseñables son las siguientes: “La gaviota”, “El jardín de los cerezos”, “El camaleón” o “Las tres hermanas”.

Hasta aquí el artículo de hoy sobre 5 acontecimientos de la vida de Chéjov, todo un renovador de la literatura moderna rusa. Para terminar, como broche final, un microcuento suyo:

Carta a un reportero

Esta semana hubo seis incendios grandes y cuatro pequeños. Se suicidó un joven por el amor apasionado hacia una dama, y esa misma dama enloqueció al conocer su muerte. El portero Guskin se ahorcó porque había consumido en exceso. El día de ayer se hundió un bote con dos tripulantes y un niño pequeño… ¡Pobre niño! En los jardines públicos de La Arcadia, le agujerearon la espalda a cierto comerciante y casi le rompen la crisma. Atraparon a cuatro ladronzuelos bien vestidos, y un tren de mercancías naufragó. ¡Lo sé todo, estimado señor mío! ¡Qué circunstancias tan diferentes! ¡Cuánto dinero tiene usted ahora y no me da a mí ni un kopek! ¡Los buenos caballeros no hacen eso!

Su sastre, Zmirlov.

Informó, El hombre sin bazo.

Antón Chéjov

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