Paula Roman - A contracorriente

A contracorriente

Me agarro fuerte a mi misma para no deshacerme, para que no me despedacen los restos de lo que ya he olvidado porque necesitaba recordarlo.

Salgo a la calle, con una cuerda que sujeta las pocas ganas de hacerle frente a otro día más en este infierno perfecto. Siendo la cara oscura de la moneda, la que no cumple expectativas, la que hace mucho tiempo que no sueña.

Andando en zig zag, en protesta con los destinos lineales que no tienen muecas. Al levantar la cabeza me doy cuenta de lo que lleva el rebaño bajo la ropa: ranuras, engranajes y acero frío. La maquinaria que los hace funcionar con ensayada diligencia.

Bajo la mirada a mis pies y vuelvo a andar, esta vez en línea recta. Ahora me siento mejor por no ser tan perfecta.