Marina Cabrero - ¿A qué suena un corazón roto?

¿A qué suena un corazón roto?

“Era de noche y no podía dormir. Ni estar despierta. Simplemente no podía.

El ovillo de mis pensamientos no hacía más que enredarse en un nudo imposible de resolver. Me reía de los auriculares en los bolsillos y las luces de navidad tras un año guardadas en una caja. Mi cabeza era el laberinto más difícil del mundo y no encontraba la salida.

Las manos me temblaban, el corazón me palpitaba desbocado como si se le hubiese olvidado cómo latir. Todo mi interior se retorcía en un nudo que me apretaba desde la garganta hasta la boca del estómago. El aire no llegaba a mis pulmones. Necesitaba que parase, que todo el dolor parase y en ese momento el sufrimiento parecía eterno.

Los recuerdos se lanzaban contra mí como balas haciéndome heridas, creándome agujeros que no conseguía tapar por mucho que me esforzase.

Mi cuerpo era demasiado pequeño para aguantar tanta pena, tantas sensaciones, tantos recuerdos. Me desbordé, sí, pero guardé todo lo que sentía en canciones.”

Explicó mi voz en off con las luces todavía apagadas. Los rayos de luz comenzaron a alumbrar al público que estalló en aplausos y gritos. Mis dedos se empezaron a mover con rapidez sobre tres teclas del piano creando una base sobre la que hablar, me acerqué al micrófono.

—Gracias por romperme el corazón. Ahora sé quién soy y dónde debo estar.