Al margen - Paula Andeliz

Al margen

Escribía versos de amor en los márgenes de sus apuntes. Él, que ni siquiera había estado enamorado. Miraba los ojos y los labios de las chicas y no los deseaba. Nunca. Y, sin embargo, lo versos se escapaban de la punta de su bolígrafo y reventaban contra los márgenes. Cuadernos llenos de rimas al más puro estilo Becqueriano. Él, que ni siquiera había dado su primer beso. Él, que la única química que conocía era la de “Principios básicos de química y estructura”. E incluso esa asignatura se le atragantaba.
No sabía por qué lo hacía, por qué le brotaban historias de corazones palpitantes y no tramas policíacas, que eran las que realmente le gustaban. Las que veía en el cine mientras engullía palomitas y Coca-Cola para no recordar que nadie le acompañaba en la butaca de al lado.
Versos y más versos en los márgenes. Sin entenderlo, sin quererlo. Hasta el día en que abandonó sus cuadernos en un rincón cualquiera. Hasta el día en que buna chica de ojos de avellana le siguió corriendo para devolvérselos. Él observó la curva de su cuello y le invadió una extraña paz. Por fin lo comprendía todo: aquellos versos siempre habían estado escritos para ella.

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