Elisenda Romano - Amor de madre

Amor de madre

Mi madre me enseñó todo lo que sabía de cocina: a hacer suflé, pasta carbonara, el truco para que la salsa no se pusiera ácida y hasta me enseñó a hacer mis propios quesos veganos. Pero el chef Ramón siempre me decía lo mismo: que mi cocina era técnicamente perfecta, pero emocionalmente vacía. Me decía que el ingrediente más importante para cocinar era el amor. Fui al supermercado más cercano y le pregunté a la dependienta con una sonrisa amable:
—¿Tiene un poquito de amor?
Me dio una cachetada. Sin entender qué ocurría, se lo pedí al encargado y este se rio en mi cara. Me encogí de hombros, llamé a mi madre y ella, aunque al principio dudó, me contestó con voz blanda:
—Cariño, el amor no se compra, es algo que solo podemos dar.
—¿Me das tu amor? —le pregunté.
—Claro.
Cociné para el chef Ramón un suflé de carne picada. Al borde de las lágrimas, dejó que los demás cocineros probasen el plato y todos entraron en éxtasis. Intentaron averiguar qué tipo de carne era, pero ninguno acertó, por lo que les tuve que confesar qué había utilizado. Sonrieron complacidos, sobre todo Ramón.