Sergio Linde - Amor inmortal

Amor inmortal

El joven Flavio, que había muerto unas semanas antes, regresaba cada mañana del más allá para estar con Lisa, su primer y único amor.

—Es nuestra última oportunidad. Ya no me permitirán volver —dijo él temblando. Y colocó junto a la mano de Lisa un afilado puñal de plata que pareció surgir de la nada. La voz de Flavio sonaba tan segura y persuasiva como cuando vivía—. Prometimos estar siempre juntos. Es el momento de ser valientes y dar el paso definitivo.

El puñal rozaba desafiante los dedos de su amada Lisa, que tuvo el impulso de cogerlo y terminar, de una vez por todas, con ese infierno en el que se había convertido su vida.

—Por favor, ven conmigo y estaremos juntos eternamente —insistió, imperativo.

Sus fantasmales ojos resplandecían como bengalas en la oscuridad al contemplar los de Lisa. Ella se preguntaba cómo continuaban siendo tan hermosos y profundos aun sin ser terrenales. Y fue al surgir ese último pensamiento, cuando algo se agitó en sus entrañas y las estrujó con fuerza. No pudo evitar que de sus ojos brotaran unas punzantes lágrimas de amor y escurrieran amargas y frágiles por sus lívidas mejillas. Susurró:

—Lo siento. No puedo.

Se miraron por última vez y la enamorada apartó el puñal bruscamente.

Jamás se volvieron a ver, jamás… en vida.