Augusto Monterroso - microcuentos

Lo que nos dejó Monterroso

Dado que actualmente los microcuentos están en boca de todos y se han vuelto tan virales, parece lógico pensar que son un fenómeno de nuestros días. Pero nada más lejos de la realidad, puesto que ya en el siglo XX, Augusto Monterroso abrió la puerta a esta nueva narrativa, y los microcuentos se convirtieron en un género muy cultivado por los escritores de la época, aunque no era tampoco uno de los géneros más respetados. En cualquier caso, fueron muchos los escritores que, tras Monterroso, trataron de seguir sus pasos a partir del “El Dinosaurio“

Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

Lo cierto es que esta “nueva” forma de contar se instaló con tal fuerza que comenzó una inusual competencia en relación con encontrar el más corto ya escrito (y si acaso podía estar en una obra más extensa, en una especie de relato incluido) o (más allá de las variaciones que se gestaron a partir del texto de Monterroso) quiénes lograban desarrollar el mejor microrrelato. Hay aquí unos ejemplos interesantes:

1.- «Cien»

por José María Merino (España)

«Al despertar, Augusto Monterroso se había convertido en un dinosaurio. “Te noto mala cara”, le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina»

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2.- «La culta dama»

por José de la Colina (México)

«Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado “El dinosaurio”.
—Ah, es una delicia —me respondió—, ya estoy leyéndolo.»

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3.- «Otro dinosaurio»

por Eduardo Berti (Argentina)

«Cuando el dinosaurio despertó, los dioses todavía estaban allí, inventando a la carrera el resto del mundo.»

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4.- «El dinosaurio»

por Pablo Urbannyi (Argentina-Canadá)

«Cuando despertó, suspiró aliviado: el dinosaurio ya no estaba allí.»

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Notarán que los textos antes seleccionados juegan con el original de Augusto Monterroso. Esto se vuelve particular en el cuento de JOSÉ MARÍA MERINO porque ingresa en escena Gregorio Samsa, el personaje de La metamorfosis de Franz Kafka (la obra que comienza planteando que un día Gregorio Samsa se despertó convertido en insecto). En todos, la presencia del misterioso dinosaurio del relato de Augusto Monterroso es constante y se establecen variaciones con respecto al cuento original.

Otra serie de cuentos que tienen otro estilo de construcción son los que juegan con lo que se da por sobreentendido, lo que no se menciona porque el lector repone los datos de una historia conocida, como el que sigue a continuación en donde el vampirismo está implícito pero no oculto para el lector conocedor de las historias de Drácula.

5.- «La última cena»

por Ángel García Galiano (España)

«El conde me ha invitado a su castillo. Naturalmente yo llevaré la bebida.»

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También aparecen aquellos relatos en los que se trabaja con el absurdo o con la inversión de la mirada habitual. Observen cómo en el siguiente texto se resalta una situación que es el resultado de otra en verdad más importante:

6.- «Oscurecimiento»

por Antonio di Benedetto (Argentina)

«El suicida se cuelga del cuello con el cable telefónico. La ciudad queda a obscuras.»

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Como hemos podido ver, esta nueva forma de contar llevó a experimentar con el género narrativo, dando lugar a auténticas micro-obras maestras como las que hemos visto, que demuestran, sin duda, que los microcuentos deben ser tenidos muy en cuenta dentro del panorama literario.

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