Angel Saiz - Campo pruebas

Campo de pruebas

Aquella araña diminuta avanzaba por la mesa sin detenerse, hasta que terminó hundida en el pastel de merengue. Solo yo había contemplado la escena. Era difícil de creer y seguro que me habrían echado la culpa, por eso no dije nada, tampoco cuando la insufrible de mi hermana engulló el dulce de un bocado. Si la actitud del arácnido suicida había sido sorprendente, la suya resultó asombrosa, pues esa tarde fue muy amable conmigo. Quizá los nuevos nutrientes habían suavizado su desagradable carácter.

Al día siguiente, cuando nadie podía verme, introduje una pulga de Tobi en un trozo de tarta de mi hermana, pero ella volvió a ser fastidiosa. Durante sucesivas meriendas hice lo mismo con insectos distintos, así aprendí que la ciencia necesita muchos ensayos para extraer una conclusión.

Logré que su forma de ser cambiase, ahora es una persona agradable, pero podría sufrir un retroceso si llegara a tener noticia de esos episodios de nuestra infancia. Pese a todo, el mundo debe conocer cuánto le debe. Mi discurso de aceptación del Premio Nobel será revelador e inolvidable.