Cita ciegas - Pilar Alejos

Cita a ciegas

Se tranquilizó cuando dio con aquel lugar que cumplía todas sus expectativas. Era muy tranquilo, a salvo del bullicio y de las miradas indiscretas. Parecía bastante silencioso. Ideal para no perder la concentración. No quería que nadie le estropeara tan anhelado momento. Si deseaba conocerla de principio a fin, sin interrupciones, necesitaba intimidad. Extendió una mullida manta sobre el suelo. Se recostó a su lado y notó que una tormenta de latidos le arreciaba dentro del pecho. Tanto tiempo deseando poseerla y, por primera vez, la tenía entre sus manos. La despojó de su envoltura con avidez y se estremeció con su tacto de papel. 

Aunque se desvaneció su halo de misterio cuando le desveló su nombre, supo que estaban hechos el uno para el otro, desde que la abrió y leyó su primera línea

Más artículos
Metamorfosis Kafkiana - Javier Puchades
Metamorfosis Kafkiana