como brizna - Manuel Bocanegra

Como una brizna

Era una vida erguida
sostenida en fuerte rama, resistente.
Parecía durable y recia como una piedra
de las que caen de la montaña,
que aunque fragmento desprendido,
contiene la dureza original y franca de su todo.
Parecía disfrutar – como suele decirse –
de una salud de hierro sólo aquejada
de alguna desilusión pasajera
– ya se sabe cuánto duelen,
ya se sabe cuánto enferman
los amores no correspondidos –.

Mantenía una sonrisa abierta
frente a las inclemencias temporales
y una corteza impenetrable al desaliento.
Cada día de su vida, esta vida se levantaba
con el pie adecuado, y se calzara o no,
conducía sus pasos con la seguridad de un guía.
Saludaba con franqueza a los amigos
y no guardaba de los enemigos lista negra
o algo parecido que pudiera compararse
al rencor o al resentimiento.

Nunca supe si perdonó a quienes le ofendieron,
lo que si sé es que ella nunca ofendió ni sintió ganas.
Aceptaba síes y noes
con el mismo desapego
que las hojas de la margarita.
Una vez dijeron de ella que era como una flor,
y ella pensó esbozando una sonrisa,
que todos deberíamos ser como son los poetas,
importunos unas veces y otras, galantes.

Era una vida como todas las demás,
de barro y alma, luego lo supe.
Parecía durable y recia, resistente,
sostenida en fuerte rama,
sin embargo, un buen día,
se quebró como una brizna.

Diréis que entristeció, que vertió lágrimas,
que sintió su propia pérdida.
Pero no, tan sólo dejó caer unas semillas
y se marchó sin aspavientos.
¿Que qué hice yo?
Tan sólo recoger esas palabras
y volverlas a sembrar en estas páginas.

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