4 ejercicios para cuando estás bloqueado

Cuatro ejercicios para cuando estás bloqueado

Seguro que alguna vez has sufrido el famoso “bloqueo del escritor”. Ese momento en el que te plantas delante del ordenador (o del papel para aquellos que necesitan libreta y bolígrafo) y no eres capaz de escribir nada, ¡ni una palabra! 

Es muy frustrante y eso hace que sea aún más complicado que te llegue la inspiración. Pero aquí te traigo una solución.

¿Alguna vez has oído hablar de la escritura automática? Dejando atrás las definiciones técnicas, se trata de un proceso de escritura en el que dejas fluir tus pensamientos de forma inconsciente. Esto da lugar a unos textos totalmente puros y creativos. 

Es una forma de desarrollar y entrenar la creatividad y superar así esa página en blanco a la que le tenemos tanto miedo. Para hacerlo más divertido, te voy a enseñar unos juegos de escritura automática que puedes usar para romper el hielo a la hora de ponerte a escribir. 

Pero antes de todo, ¡hay unas cuantas normas! Si las sigues el resultado será mucho mejor:

  1. No pares de escribir. Tu mano tiene que estar en constante movimiento hasta que acabes el texto. Si te paras mucho a pensar ya no será escritura automática.
  2. No taches ni borres nada durante el proceso. El momento de la corrección vendrá después. Además, si te paras a hacer correcciones, perderás la concentración. 
  3. No te agobies por la puntuación o la estructura. Normalmente de estos ejercicios salen textos sin forma. No hay reglas en cuanto a longitud y técnica.
  4. Déjate llevar y pierde el control. No te pares a razonar, escribe lo que se te pase por la cabeza en ese momento. 

Ya has interiorizado las normas, ahora coge papel y bolígrafo (es mejor no hacerlos en ordenador para no tener la tentación de usar el corrector), prepara un espacio donde te sientas agusto y ¡a por el primer ejercicio!

 

EJERCICIO 1

Este ejercicio consiste en que otra persona te vaya dictando palabras al azar, mientras tu las vas hilando en un texto al mismo tiempo que las escuchas. Cuanto más rápido diga las palabras mejor, así no tienes tiempo para pensar. Si te pierdes y no puedes incluir alguna, puedes pasar a la siguiente, ¡lo importante es que sigas escribiendo!

Si no tienes a nadie que te dicte, puedes ponerte la radio e ir cogiendo las palabras que diga el locutor y que te vayan llamando la atención. 

No es necesario que uses las palabras de forma literal, puedes cambiarles el género, el número o el tiempo verbal. 

 

EJERCICIO 2

Escribe las primeras cinco palabras que te vengan a la cabeza. Ahora cierra los ojos y escoge una al azar. Esa palabra que has decidido escríbela hacia abajo (en vertical) y escribe una palabra nueva con cada inicial. ¿Lo tienes? Escribe un texto usando todas esas palabras que has formado. 

Te pongo un ejemplo: Has elegido la palabra ALMA. Ahora tienes que escribir una palabra con cada inicial. Con la A: Amigo; con la L: Luces; con la M: Música y con la A: Ángel. 

No importa el orden pero intenta usarlas todas, incluyendo la palabra raíz. 

Si te cuesta pensar esas cinco palabras, puedes coger un diccionario y elegir algunas aleatoriamente.  

 

EJERCICIO 3

Este ejercicio consiste en escribir un texto a partir de una frase. Puede ser una frase que te inspire o bien una cita de algún escritor. 

Un ejemplo: “El momento más espantoso es siempre justo antes de empezar” Stephen King. 

 

EJERCICIO 4

Puedes utilizar otros elementos para hacer ejercicios de escritura automática. Un juego muy divertido es el de los Story Cubes. Son unos dados con dibujos para crear historias. Tienes que ir tirando los dados y contando una historia con las figuras que te salgan y puedes jugar en grupo o en solitario. ¡Hay muchos juegos de dados diferentes! 

 

Lo importante a la hora de hacer estos ejercicios es dejar que fluya la imaginación. Las normas no son para poner límites, al contrario, son para que explotes al máximo tu creatividad. Si practicas mucho con estos ejercicios te darás cuenta de que cada vez te cuesta menos encontrar la inspiración para escribir. 

Deja pasar unos días para que repose el texto y después puedes volver a ellos para corregirlos o reescribirlos. ¡Seguro que de ahí saldrá un buen relato, cuento o incluso un poema!