ACANTILADO

por Abbey C.

Tú tan acantilado y yo con vértigo

La punta de mis zapatos ya no pisa suelo firme y todo mi apoyo se encuentra en los talones. Allá abajo habrá como tres vidas y media de caída. Tengo un vértigo que me llena todo el estómago y el corazón me dice que no se había preparado suficiente para esta maratón.

Yo miro un poco hacia abajo y se me tambalean hasta las pestañas. Por momentos vienen ráfagas de adrenalina y tengo muchas ganas de gritar y hacer eco en todas las montañas. Comienzan los sudores fríos y trago una vez más para deshacer el nudo en la garganta. Avanzo un poco. Mi punto de equilibrio está al límite, es dar un paso más y caer o dar uno atrás y no volver nunca.

Me gustaría tener la valentía, pero sé que lo único que me haría actuar es no tener otra opción. De pronto una brisa que me golpea levemente y yo me dejo empujar. Así que mis pies avanzan y caigo.

“Perdona, ¿cómo te llamas?”




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