LOS AMANTES

por Ártico

Noche en vela, me falta un poco de aire en las venas. Te busco sin remedio y vuelves a no estar conmigo. Me asomo a la ventana para atrapar algo de oxígeno y sólo encuentro polución en esta maldita ciudad que me alejó de ti. El horizonte empieza ya a iluminarse con esa esfera anaranjada que nos da la vida. Yo vuelvo a estar lleno de ansiedad y fracasos, y sueños que sé que no se cumplirán porque la soledad me ha hecho más débil de lo que era antes. Cojo el teléfono para ver esos cientos de fotos en los que te tengo conmigo, sonriente, y me atrevería a decir que estás incluso feliz.

Y ahora no, ya no somos.

Tú eras para mí ese punto de apoyo con el que era capaz de mover el mundo entero, eras esa risa inesperada en medio del gris de la tristeza profunda, ese abrazo que me libraba de los demonios que me atenazan la mayor parte del tiempo.

Has acabado por convertirte en recuerdos, en heridas y alguna que otra lágrima.

Me dijiste que no pasaría, que no nos olvidaríamos, que nos cogeríamos de la mano siempre, pasara lo que pasara.

¿Lo recuerdas?

Mentiras.

Lo di todo por nosotros y he acabado solo de nuevo, un poco más viejo, con más rencor, más dolido.

Esta vez quiero pensar que he aprendido la lección. Te quiero sin medida, tú a mí no.

Suelto el teléfono, suena el despertador.




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Jose Nebreda - 2027Abbey C. - He aprendido a ver a través de mi tristeza