Nativos Digitales

por Carlos Sevilla

Alternaba fluidamente entre la conversación y el desplazarse por pasillos de anaqueles digitales con innumerables modelos de zapatos. Desde niña se había acostumbrado a hacer múltiples tareas simultáneamente, así que no tenía problema para engancharse de nuevo en el punto preciso en el que había dejado el diálogo.

“Habla con mamá. Nos va a volver locos a todos”, diría mientras actualizaba su carrito de compras moviendo los ojos hacia arriba. “Dice que el chip le molesta. Que los mundos holográficos le alteran los nervios.”

Cuando eran niños, la realidad aumentada era todavía incipiente. Ahora les resultaba imposible navegar el mundo sin el implante electrónico que les brindaba acceso a un abanico de funcionalidades.

“Claro, se lo cambiaste por otro modelo con otra interfaz”, respondería su hermano desde una ventana emergente. Sofía lo minimizó con un parpadeo, dejándolo en modalidad de audio. Quedaban horas para aprovechar las ofertas del lunes cibernético y necesitaba desplegar todas sus tiendas virtuales.

Del otro lado de la ciudad, su madre sostenía entre sus dedos arrugados un chip, como el que usaban otros de su generación. Esperaba no volver a perderlo. Llevarlo todo el día en el puerto injertado en su cabeza le mareaba, haciéndole perder el equilibrio. Pero sin él, el mundo real se había vuelto hermético e indescifrable.

Contemplaba ensimismada a través de la ventana de su sala los últimos rayos de sol. Sentía nostalgia por tiempos más sencillos. Resignada por la ironía de la vida, volvió a pensar en su madre.




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