La fachada

por Félix Aguilar

Una Guerra Civil, una Dictadura, una Transición y una Democracia. Aquella fachada, que hoy iba a ser demolida, había visto casi un siglo de historia. En todos y cada uno de los ladrillos podía olerse aún la pólvora de los fusiles. Algún “rojo”, como les llamaban, había sido fusilado en ella. Se apreciaban los impactos de las balas por el roto de los ladrillos. También había algún resto del pegamento utilizado para las pancartas políticas, tan simbólicas y revolucionarias en un país que empezaba a ver la luz. Ese pedazo de historia iba a desaparecer. Los vecinos, que nunca se ponían de acuerdo en nada, por una vez decidieron que no podían permitirlo. Entre ellos, había hijos de la Dictadura, acérrimos a la libertad y algún que otro anarquista. Se pusieron delante de la fachada, formando una barricada. Cuando llegó el alcalde para presenciar la demolición, no tuvo piedad. Y los vecinos, sus ideales, su sangre y su valentía, fueron lo último que impregnó aquellos ladrillos. Y nunca, nadie, dejaría su vida para defenderles.




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