Venus

por Félix Aguilar

Estaba cansado de la humanidad, del caos que suponía cada segundo que pasaba con la gente. Nadie sonreía, todo el mundo iba con prisas, mirando al suelo o a sus teléfonos móviles. Las calles eran un ir y venir de cuerpos que se dejaban llevar por la inercia de sus trabajos. Los coches pitaban incansablemente en ese atasco típico del día a día. No aguantó más y decidió que volvería a La Tierra en el primer barco espacial de la eterna noche venusiana.




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