Anoche no me acordé de ti

por Fran López Castillo

Esta mañana al despertarme me he dado cuenta de algo muy importante, ¿sabes el qué? Ayer fue la primera noche en muchos meses que no me acordé ti, que no te busqué por todos los rincones de cada pub. Ni a tu mirada. Era yo, sin ti ―sin tu recuerdo, mejor dicho―, porque a ti hace ya bastante que te perdí. Y reía. Reía mucho. Quizás no tenía la sonrisa más bonita del local, pero sí era la más contagiosa. Cantaba, saltaba, y los tercios eran mi mejor pareja de baile. Y el mundo seguía girando, las chicas me sonreían y el Dj parecía tener un pacto conmigo para no poner canciones que me recordasen a ti. Fue algo ilusionante.

Quiero pensar que fue porque, sencillamente, esas canciones ya no suenan a ti. Que las mariposas dentro de mí murieron de no poder darle lo que querían, o intoxicadas de las veces que he bebido para olvidarte. Que te he olvidado sin darme cuenta, aunque no sé muy bien cómo.

Eso sí, te quiero pedir un último favor. Si algún día nos cruzamos… ni me mires, ni me sonrías, ni me saludes ¿vale? Aunque te haya olvidado, cualquier gesto tuyo hacia mí es más peligroso que cientos de kilos de dinamita, y si no vas a quererme, sería muy egoísta por tu parte volver a encender la mecha.




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