Tu nombre y las hormigas

por Javier Dominguez

Desde hace tiempo tengo un sueño recurrente en el que cruzo un lago a bordo de una barca junto a una mujer.

Yo suelo llevar el timón en la popa, ella va en la proa, en ocasiones hablamos, nos reímos mucho durante el trayecto. Otras veces ella se queda en la proa y no conversamos. Sea que hablemos o no, siempre disfruto del viaje. No sé su nombre, siempre me despierto sin preguntárselo, la duda no me perturba, pero me da curiosidad.

Una mañana de domingo mientras limpiaba el piso, encendí la radio. Una emisora transmitía música, una de las canciones decía algo así como: “sólo di mi nombre y yo iré corriendo hacia ti” Y yo pensé: “Pero no sé tu nombre.” Sonó la siguiente canción y tenía como título nombre de una mujer.

Me divirtió aquello y no me lo tomé en serio hasta que aparecieron las hormigas. Salían de una grieta en la pared, debajo del lavamanos, formaban una línea oscura e inquieta que descendía hasta salir del baño hacia la cocina.

Hice cuanto pude para librarme de ellas, pero nada funcionó. Una noche volví a soñar con la barca y la mujer. Le pregunté: ¿Qué hago con las hormigas? Recuerdo que sonrió y dijo: “No lo sé. A veces yo sueño con ellas.”

Ahora cuando salen de su grieta sé que duermes. Les digo mi nombre con la esperanza de que las hormigas lo lleven a tus sueños.




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