La mudanza

por Javier Puchades

En principio pensaron regresar otro día, pero tal vez sería mejor reorganizarlo todo y evitar un viaje innecesario. Volvieron a descargar las sillas de la cocina; accedieron al armario ropero y en su interior fueron colocando las cosas de valor, los pequeños electrodomésticos e incluso en un cajón, los móviles que encontraron sobre la mesilla de noche. Los cuadros del salón los apilaron al fondo del furgón y pusieron la televisión sobre el aparador. Por último metieron las cortinas del baño, cubriéndolo todo y así ya no se verían los pies que asomaban de las alfombras del comedor.




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