PORTOBELLO

por José Nebreda

Su mirada dejó claro las ganas de entablar una conversación con mis ojos.

Se acercó, paso a paso, desprendiéndose de sus gafas para ver de lejos, hacia el puestecillo de Portobello Market donde me encontraba.

La conversación comenzó entrecortada, sudando cada palabra que salía de sus labios; quería irse cuando aún no había llegado.

El miedo empañaba sus pupilas…

Me preguntó qué recuerdos me quedaban, anidando la esperanza de no haber llegado demasiado tarde. Yo le respondí que dependía de lo que me ofreciese a cambio; intercambiar recuerdos no es tan sencillo como se puede imaginar.

Tras varios parpadeos, acepté su propuesta y llegamos a un acuerdo.

Él se desprendió de su primera mentira a la cara.

Se quedó con mi último recuerdo tuyo; nuestro primer “Te quiero; te amo.”

Se olvidó sus gafas para ver de lejos.




Portobello
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