A María le encantaba regalar flores

por Julian Bozzo

A María le encantaba regalar flores y poemas a sus amigos. Pero no solo eso, se pasaba el día diciéndoles cosas bonitas y además le encantaba compartir historias que le había pasado en el día. Era una muchacha dulce y tierna, llena de entusiasmo y vida.

Pero en Pugnam, la ciudad donde ella había nacido y se había criado, esas conductas estaban castigadas. La amistad y el amor era un tipo de unión cuyas características estaban bien estipuladas y donde quedaban prohibidas cualquier muestra de afectividad que no fuera más allá de un cordial saludo. Las autoridades decían que esas prácticas extremadamente afectuosas distraían y hacían a las personas menos efectivas en sus labores de trabajo y en el correcto funcionamiento de la sociedad.

Un mañana un vecino vio como María regalaba un ramo de rosas y un abrazo a Madre, y sin dudarlo llamó a la autoridades denunciando las conductas subversivas de María . Así que terminó siendo arrestada y recluida en el “Centro de desviados racionales”.

María padecía de un defecto mental que le impedía “amar” – escribió el Director del centro al firmar su acta de entrada.

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