A la luz de tus ojos

por Mai Alonso

He visto acantilados más grandes que mis miedos. Más profundos que mis vértigos. Ese vacío que dejan quienes abandonan esta vida demasiado pronto. O que sencillamente, la abandonan. Esa tristeza que a veces resuena en quien se queda aquí con el corazón algo apagado y una luz que ya no late del mismo modo en el pecho. Una luz que ahora tiembla, parpadeándote entre los dedos.

Quiero creer, que no habrá espacios ni silencios sin retorno, ni acantilados sin puentes. Que océanos de tiempo no serán necesarios para hacer algo más que latir y respirar. Y que lo que el silencio en la soledad de la noche separa, una estrella ata. Lo he visto.

Y sé que me creerás si te digo que desde entonces vuelan y que es tu nombre el que me susurran. Que a veces brillan, fugaces, y se van. Que otras, te quedas. Que te llevo aquí, justo donde me tocas desde que te vi. En el hueco que el amor dejó en mí.

Descubrí que la primavera no siempre llega con las mariposas. A veces es desear quedar anclado en el amor del abrazo de quien te sujeta. Quedarse pegado al sentir, volar junto a ti. Es susurrarte, quédate a vivir en mí. Aunque a veces cierre los ojos para ver el cielo, recordar la risa, sentir el calor, tu roce, oler una flor.

Creo en lo que veo cuando cierro los ojos y es tu luz la que está.
Y créeme, quiero.




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