El amor nunca pregunta

por Mai Alonso

Como si toda la luz estuviera ya en tus manos y la fuerza de sus mareas temblando en la

orilla de mis labios mucho antes de pronunciarte por primera vez.

Desata sin saberlo un diluvio de emociones que se precipitan al vacío como el deseo

cuando susurra a gritos y se deja ir rodando a besos por tu piel.

Provoca, ingrávido, un torrente de lluvias pasadas que te inundan recordándote lo que tus

miedos no quisieron nunca ya recordar. Se desata un huracán que lo revuelve todo,

tu pelo, tu piel y tus ganas.

Como un disparo de nieve que quema en cada renuncia que quedó bailando sobre los

trocitos de hielo que ahora habitan en tus espacios más muertos.

Todo arde, todo lo llena, todo toca.

Lo sabes, lo sabes cuando calla y su voz no te toca pero sus ojos te envuelven y besan tu

boca. Lo sabes cuando sus manos sujetan la existencia y la duda, y son las mismas que

te despojan la ropa y los miedos, cualquier excusa.

Así que si, el silencio nunca antes estuvo tan lleno de palabras. Esa es la respuesta, eres

la respuesta, mucho antes de atrevernos a hacernos la pregunta.

Y eso es justo lo que se siente cuando tu miedo empieza a ser menos fuerte y tú,

más amor.

Sin preguntas. Sin previo aviso. Porque el amor nunca pregunta.




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