Feliz Navidad, amor

por Mai Alonso

En un suspiro de esos que te chasquean el alma y te invaden de nostalgia los sentidos, cerró los ojos. Tres lagrimas caían por sus mejillas. De pronto, una voz se sentó a su lado mientras le soltaba el lazo del pelo y lo dejaba entre las manos de ella que lo sujetaban como quien sujeta un corazón perdido.

Quisiera mostrarte cada una de tus lágrimas, le dijo… Ellas son el camino de vuelta a casa. Las respuestas a todas tus preguntas. Verás..ésta que tanto quema, es lo que está roto en tu corazón, una herida abierta. Acaríciala cada vez que duela, pues ellas como tú, son sensibles al recuerdo. Son marcas que en su fragilidad te darán siempre fuerza.

Ésta que duele, son tus miedos, tus renuncias a ti misma, tu miedo a amar y ser amado, tu miedo a ser y libre. Confía en ti, perdona y ámate.

Y ésta, dijo sujetando entre sus dedos la última lágrima, son todos los sueños que te debes y que duermen dentro de una bola de cristal, sueños que nunca debes olvidar soplar cada vez que te rompas, te hagas historia y verdad, aunque hoy parezca que solo seas cuento de navidad.

— Comprendo, dijo ella. Pero…¿Por qué soltaste mi pelo?

Él, alejándose, susurro— ¿Acaso podemos poner lazos al amor?

Ella abrió los ojos de repente, soltó su pelo y lanzó el lazo al viento. Miró atrás buscando esa voz, su verdad, y sonriéndole pronunció tres palabras —Feliz Navidad, Amor.




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