No fue el día tan gris

por Manuel Bocanegra

Destellaron a lo lejos luces o alas en el cielo y un poco de azul se abrió paso entre las nubes. El sol no iluminó el patio cuando el sur estaba orientado hacia su esfera, pero los gorriones buscaron su calor entre los ladrillos de la pared, lo que quiere decir que cumplió su parte y estuvo presente. Por tanto, a la hora convenida, un rayo de esperanza cayó sobre el mundo, aunque nadie lo viese. Me tranquiliza. Un orden superior sigue ordenando las secuencias de la vida ahí fuera.

Después de la comida, el cigarrillo. La tarde larga, larga. Como cada tarde. Cien páginas, algunos crucigramas y un rato de melancolía pensando en si vendrás mañana, aunque sé que no vendrás tampoco, como sé a qué hora abrirá la ventanilla el guardia en el recuento de la noche. También aquí dentro un orden superior ordena las rutinas. Pero aún me basta la luz de tu recuerdo. No fue tan gris el día como parece.




No fue el día tan gris
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