Savia

por María José Viz

Almudena adora a sus plantas de interior. Las cuida con mimo exagerado y todo el amor que es capaz de sentir por algo en la vida. Con dudas, toma la decisión de abandonarlas para aceptar una propuesta de trabajo temporal en París. Pasados seis meses, regresa a su piso cerrado y, en cuanto abre la puerta, constata que sus plantas están espléndidas, enormes y muy verdes. Algo difícil de creer, dado que nadie habitó la vivienda, en ausencia de su dueña. Entonces, Almu, furiosa, comienza a tirarlas hasta destrozarlas en su totalidad. No podía tolerar que ellas hubiesen sobrevivido sin sus atenciones.




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