El infierno de los días grises

por Penseitor

Pronto vendrán a por ti. En el reloj de la pared pasan unos minutos del mediodía. La hora exacta la he escrito en un papel junto a varias anotaciones. El reloj también parecía triste; quizá porque a él también le gustaría que se pudiese dar marcha atrás al tiempo. En el callado silencio de esta fría sala me he esforzado en tratarte con mimo. Con todo el mimo que un forense puede tener cuando hace su trabajo. De manera recurrente, a mi memoria han vuelto las palabras de mi abuela cuando, siendo aún niño, me quedaba a dormir con ella. “Voy a leerte un cuento. Pero hablaré muy bajito, porque a quien va a iniciar su mejor sueño sólo se le puede hablar en susurros”, decía.

¿Quién ha podido hacerte algo así, pequeña?, me he preguntado una y otra vez mientras trataba de averiguar cuál de todas aquellas puñaladas sobre tu frágil cuerpo había sido la mortal. No sé si existe el infierno o no. La verdad es que nunca me ha importado. Pero hoy he deseado con todo el alma que sí exista y que además sea un lugar horrible. Porque quien ha sido capaz de cometer tal crimen contigo, merece ir allí para siempre.

Antes de marcharme te he deseado que allá donde estés tengas la paz que no te dejaron encontrar aquí. Y te lo he dicho bajito, como hacía mi abuela, porque estoy seguro que las estrellas harán lo posible para que encuentres tu mejor sueño.

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