Los domingos al sol

por Pilar Alejos

Antes de que los domingos se volvieran amargos, la vida me sonreía. Me bastaba con sentir el roce de tus manos para ser feliz.

Habíamos hecho tantos planes juntos. Teníamos tantas cosas por las que luchar… Aquellos fines de semana, amándonos, con la mirada llena de sueños. Nos latía el corazón con tanta fuerza que nuestro amor parecía inquebrantable.

Pero, bastó que alguien te prometiera la luna para que tu futuro cambiara de dirección. De repente, el pasado era yo.

Ahora, los domingos curo mis heridas con el bálsamo del tiempo hasta que desaparezca tu aroma de mi piel.

Mientras mi alma recupera el aliento, seco mis lágrimas al sol.




Los domingos al sol
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