Efecto Pigmalión

por Plácido Romero

Me recogió cuando era un polluelo. Yo había caído del nido donde nací y me había lastimado un ala. Él me la curó. Acariciaba mis negras plumas y metía la comida en mi pico. Siempre mantenía limpia la jaula. Me sentía el más feliz de los pájaros. Y, sin embargo, entre nosotros había una fosa. Él nunca paraba de repetirlo. Una y otra vez. Y añadía que yo era ingrato, desagradecido, como todos los de mi especie. Una noche ya no pude aguantar más. Esperé a que se durmiera y le saqué los ojos. La verdad es que estaban sabrosísimos.




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