Coartada

por Ricardo García

Le dejé claro que había varias aficiones en mi vida a las cuales no renunciaría. Una de ellas: volar cosas. Varias cometas, dos aviones y tres drones forman mi flotilla… me relajan y me ayudan a soportar el estrés del broker. Pero a ella tan solo le interesaba mi dinero. Hasta que se interesó por otros pantalones…

Inocente. Ayer me exculpó el GPS de mi móvil ratificando mi coartada. Estuve 65 minutos, los más importantes, lejos de la escena del crimen. La ubicación no miente y confirmaba mi paseo por el bosque, después de salir de aquella fiesta…

Eso me libraba de toda sospecha. A pesar de que el escenario del crimen estuviera lleno de mis huellas y que encontraran ropa mía manchada de sangre… al fin y al cabo la habían asesinado en mi casa.

Mañana mismo me marcharé a otra ciudad, libre. El dron que usé para dejar mi móvil encendido moviéndose en círculos por el bosque con la ubicación activada, ya lo he destruido. Un mal aterrizaje en medio del mar, lo tiene cualquiera.

Lo demás fue fácil. Volver con la bici eléctrica; sorprenderla medio dormida en la cama; robar algo de valor; enterrarlo en el camino; recuperar el dron y el móvil para llamar a casa desde el bosque dejando un mensaje en el contestador, como remate de la coartada…

Ella no debería haber tonteando con el jardinero y menos sabiendo que habían cámaras en toda la casa. Si, hasta en la caseta del jardín…

Coartada
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