Renuncia

por Ricardo García

Se quisieron tanto, y tan bonito… Durante todo su tiempo, fueron esperanza y refugio el uno para el otro; tuvieron tantos sueños compartidos… se entregaron sin dejar nada, sin miedo, sin esperanza, confiando el uno en el otro, como nunca ambos habían pensado que podrían volver a hacer. Por eso, cuando se dieron cuenta de que su historia no podría nunca ser realidad, cuando la vida se impuso a los sueños, ambos se desearon de corazón la mejor de las suertes.

Mientras se alejaban, cada uno por su lado, en el Olimpo de los Dioses se oyó el mismo deseo, susurrado bajito a dos voces desde distintas partes del mundo:

“Os imploro que, sea quien sea a partir de ahora, encuentre a quien poder amar, cuidar y respetar como se merece y, si se da la ocasión, no pierda la oportunidad e intente, con todas sus fuerzas, ser tan feliz como yo no he sabido hacerlo hasta hoy”

Desde entonces se leen en silencio, sin molestar. Se siguen en los mapas y se añoran bajito, sin que ninguno de los dos se atreva a romper el cálido secreto que les une a través del tiempo y la distancia…




Renuncia
Vota este contenido

Microcuento.es respeta la privacidad de sus datos

Si continúas navegando, aceptas nuestras cookies y las de terceros, no necesarias para la navegación, con finalidades de afiliación, analíticas, publicitarias y comportamentales. Más Información sobre la política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies
Felix Aguilar - FachadaSara Olivas - Destino vida