Mundo para dos

por Rodrigo Andreu

Se encontraron de golpe, como se encuentra la gente interesante.
Y no había nada programado. Improvisar era el vicio.
Y se leían de pie a cabeza la piel cada vez que podían.
Eran como libros abiertos de par en par. Pero nadie más entendía.
Y era su forma de protegerse. Del mundo, del resto.
Para ellos en cambio, no había misterio. Solo amor y ganas.

Y así vivían sus días, disfrazando la rutina de locura. Convirtiéndola en algo mejor. En algo de ellos, en algo real.
Y sentían, mucho sentían. Y dibujaban con mil colores. El cielo, la música, los besos, las cicatrices. Lo bueno y lo malo. Lo triste y lo no tan triste.

Porque vivir tiene fórmulas secretas. Básicamente una. Vivir.
Porque sentir tiene claves, una en realidad. Desde adentro.
Y el destino son las ganas. Y mientras no se terminan. Sigues.

Y así escribían historias que la gente lee de noche, sonriendo.
Ya eran inmortales. Y eso, sin prometerse “para siempre”.
Y el mundo para ellos, era bueno. Aunque afuera, se caiga a pedazos.
Eso también es amor.




Mundo para dos
Vota este contenido

Microcuento.es respeta la privacidad de sus datos

Si continúas navegando, aceptas nuestras cookies y las de terceros, no necesarias para la navegación, con finalidades de afiliación, analíticas, publicitarias y comportamentales. Más Información sobre la política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies
Marina Cabrero - EllasPlacido Romero - Heteropatriarcal