Dormir contigo

por Sara Olivas

Te traigo de donde nazco un huequito húmedo y salado. Atolondrado por pasar otra noche, despierto, esperando. Esperando que vengas, esperando como quien espera el milagro de que me digas que dormir entre mis brazos es la postura perfecta de nuestro kamasutra inventado.

Y ya te adelanto que tengo ganas de que tus labios acaricien los míos, no solo los de arriba, también los de abajo, que con tus manos escribas tu poema más largo sobre mi espalda, y después, a horcajadas sobre mí, me susurres al oído que esta noche solo quieres dormir, que esta noche la poesía nacerá de tu aliento en mi nuca, mientras piensas, ojalá se dé la vuelta y pueda admirarla frente a frente, sin pensar que está desnuda, y con la mirada puesta en una boca entreabierta que a gritos pide:

¡Bésame o quiéreme!

Como tú prefieras…Y por preferir, te prefiero a ti, aunque no lo diga, aunque ya lo sepas, pues hablo más con el cuerpo, callo más con los ojos y sonrío en silencio. Porque contigo, hasta el silencio es arte, por eso prefiero callarme, por eso disfrutamos durmiendo porque así te conozco incluso cuando sueño.




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