El peor castigo

por Sara Olivas

Tengo una colección de relatos bajo la manga que me sirven de desahogo en momentos de tensión y desamor. Tengo sentimientos guardados en el corazón, y, de vez en cuando, los saco a pasear para que me sirvan de inspiración. Y tengo también un rencor tan grande acumulado en mi pecho que, al no salir por la boca, decide escaparse cuando junto el lápiz y el papel.

Hay un miedo generalizado a los terrores que se esconden tras las letras que se forman con palabras ordenadas y mentiras atrapadas. Sin embargo, hay más miedo, incluso pánico, a las historias y verdades que se esconden en los libros que nadie lee, pero que todos deberían conocer. Pues, no hay peor castigo para el ser humano que dejarlo sin cultura, sin literatura, sin poesía, sin pasión, sin arte, y, sobre todo, sin amor. Pues no hay peor castigo para el ser humano que no dejarle pensar, o peor aún, dejarle pensar como ellos quieren que lo hagas.




El peor castigo
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