A no ser que te haya visto

por Sora Sans

Te he visto subiendo la escalera de un viejo portal del centro. Llevabas una cinta en el pelo y estoy segura de que eras tú aunque sé que era otra. Los libros cogidos como si fuesen dos bebés gemelos en tu regazo y una falda demasiado larga para subir escaleras. Has entrado a casa y has soltado los libros y las llaves en la cocina. Después te has tirado de espaldas a una cama diminuta y blanda. Te has quedado mirando el techo y preguntándote si algún conocido te había visto por la calle. No sé cuánto has pasado allí, he perdido la noción del tiempo. Pensabas que no te importa que la nevera esté vacía porque sigues creyendo que te sobran un par de kilos, hasta que el gato ha saltado a tu lado y te ha asustado. –Maldito gato imaginario-. Te has incorporado y has visto esta carta asomando bajo la puerta. Ahora no sabes si eres tú quien la ha escrito porque es imposible que yo sepa que estás viviendo allí, a no ser que te haya visto.




A no ser que te haya visto
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