ILUSIONISTA

por Txio Cruz

Sabías ser magia.

Con tus palabras de ilusionista hacías desaparecer mis fantasmas

mientras sacabas mi sonrisa de tu chistera.

Me convertiste en el truco apropiado

para reventar el escenario de nuestros cuerpos

mientras me hacías sentir libre como una salvaje paloma.

Un pase, dos pases, nunca eran suficientes

cuando se trataba de hacer magia,

el foco de nuestra mesilla de noche,

una sábana envolviéndolo todo,

varitas que nunca hacían falta con tus manos

y nada de ‘abracadabras’,

que quedaran cortos a la altura de tu mirada,

que a mí me abría el pecho con sólo comenzar la función.

Después vino lo peor.

Y ahora

soy más de tratos que de trucos.

Más de chocar las manos,

a no ver quién se esconde bajo un guante,

que por muy blanco que sea siempre acaba rematado

de oscuridad en su interior;

de no dejar que me partan ni el cuerpo, ni el pecho,

si para el abajo firmante sólo fui una adopción;

y de creer más en la magia de un trato,

donde dos almas se implican,

a que un chasquido de la tuya haga desaparecer la mía

de nuevo antes de llegar a la función final.

Escritor

Txio Cruz

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