Natalia Medina - Bien forma anonima

El bien de forma anónima

Era un niño pobre, solo, pálido, triste y sin expresión. Se sentaba en la escalera cerca de
aquella iglesia para pedir unas monedas. Rubio, con ojos claros y con alma de adulto, seguro, por las circunstancias de la vida. Hacía 30 grados y estoy segura de que él estaba muerto de frío. Frío humano, frío vital. Cuando se quedó dormido, fui a dejarle comida, manta y unas monedas. No quería que supiera quien se lo daba, sino que sintiera que alguien se estaba preocupando por él. A veces, hacemos el bien solo de forma visible. La mejor razón es hacerlo, sin ánimo de ser aplaudidos. Ojalá detrás de mí, muchos hicieran lo mismo.

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