Microrrelato en el siglo XXI Historia de una explosión

El continente americano mediante el arte literario: una conexión cultural

Hablar de literatura latinoamericana nos introduce, directamente, en un laberinto de conceptos e ideas. La concepción de dicha literatura no está definida ni a nivel geográfico ni a nivel lingüístico. ¿Solamente son las literaturas en español? ¿O solo aquellas que se encuentran en Latinoamérica?

Hay que pensar que este proceso de autodenominación cultural tiene como primera herramienta mecánica a la escritura. ¿A qué responde esta búsqueda de pertenencia? Responde a la introducción de una cultura nueva que se autotitula hegemónica y dominante frente a otra que está siendo dominada.

Hay algo muy interesante para ver y es que empezamos a vivir con el mundo del Otro, ya que al conquistador el mundo se le desborda. Los pueblos ven los peligros de la América Sajona e intentan recuperar lo que se les estaba robando mediante la escritura.

Sin embargo, es equívoco asumir que no hay literatura antes de la colonización: “[…] la historiografía literaria […] le ha dado la solución de antecedente: ellas existieron antes de la llega de los conquistadores” (Pizarro, 1985: 14), lo que implicaría que no deberíamos limitarnos a pensarla como un hecho posterior a la llegada de los europeos.

Podemos interpretar que comienza una nueva expansión cultural para ambos continentes, el europeo y el americano, por lo que la literatura comienza a sobrepasar el idioma y el territorio: pierde los límites. La nueva situación del continente recientemente conquistado permitió-sin miedo a las consecuencias- que se diera la respuesta de toda una población a estos cambios para poder adaptarse a la situación.

No es menos importante afirmar que coexistían varias respuestas frente a un mismo problema y que, gracias a esto, hay una pluralidad muy amplia de literatura americana, es decir, un discurso literario múltiple.

¿Cómo estudiar este nuevo sistema? La interrogante tiene una respuesta: no puede hacerse mediante las herramientas teóricas propuestas para la literatura europea, sino que hay que “[…] aplicar modelos teóricos surgidos de otras realidades y se hace necesario a cada momento generar instrumentos propios, o bien reacondicionar un aparato conceptual […].” (21)

Lo que quiere decir que la aparición de un nuevo tipo de literatura requiere, sin siquiera dar lugar a la negación, que se proponga un nuevo tipo de estudio: ésta vuelve a diferenciarse del modelo europeo, incluso en la forma de poder acercarse a ella.

Hay que aceptar que si bien la literatura americana es una respuesta frente a la desculturización producida por la llegada de los colonizadores, sigue siendo producto de una sociedad dependiente y hay que entenderla y verla por ese filtro: es un imaginario colectivo buscando su propio modo de expresión bajo las alas de una cultura ya formada y hegemónica.

No es necesario afirmar que los modelos originales de Latinoamérica están contaminados por los europeos, tanto antes como después de su descubrimiento, en cuanto a que son una mezcla de sistemas e ideologías llegadas desde el Otro extranjero y que su estudio se encuentra cegado-en parte- por la mirada que le da el no nativo y la interpretación que pueda sacar éste.

Queremos mostrar que siempre el Otro está restringido por la perspectiva del que ve del otro lado y esto sucede con el análisis de la literatura americana y es lo que trataremos de mostrar.    

América Anglosajona vs América Latina: otros ojos

Como dijimos anteriormente, la literatura de América encubre otros discursos y es necesario, para poder entenderla, tener la mirada del otro, es decir, estudiarla desde su perspectiva, movernos y darles su lugar-el que se les robó- a los nativos.

Sin caer en la reiteración, debe decirse que en la búsqueda del entendimiento de este nuevo arte, la apropiación es prácticamente imposible de evitar y los textos originales la sufren, es decir, se estudian mediante la vista europea y con sus cánones.

¿De qué son producto la literatura Americana? De “[…] la cultura europea sobre los materiales existentes.” (26), lo que nos lleva a querer recuperarlos, ¿Por qué? Porque nos deja ver el legado de una sociedad en decadencia.  

Desde una perspectiva cronológica, hay una cuestión importante para tener en cuenta y es que simplificar todo un discurso a un proceso único que sería el de recuperar una cultura, es prácticamente una herejía contra ésta, ya que no tiene una finalidad solamente.

Se trata de una ruptura y continuidad de formas de apropiación y respuesta, es un camino que encuentra mil bifurcaciones pero que está condicionado por aquel que los estudia ya que no puede comprender ni ver esas dilataciones y multiplicidades.

Entre una de las herramientas a utilizar para poder ver y analizar la historia literaria de América, está la de “organizar […] la dinámica […] constituida por una gran dialéctica de ruptura y continuidad.” (29)

Esto quiere decir que en la tentativa de construir una literatura hay mecanismos de descentramiento, deformación, réplica creativa, etc. Muchas respuestas para periodos de dominación que se dieron de distinta forma a lo largo de todo el continente y que padecieron de extravío en tanto que no pudieron recuperarse los textos o que fueron mutando por la introducción de la nueva cultura.

Es un terreno de arenas movedizas que nos muestra la ambivalencia entre dos polos: el mimético y el creativo. Es fruto de una civilización ya conformada que se impone y que inspira para ser una defensa frente a este OTRO.  Por tanto, es creativo puesto se modifica y es mimético ya que esta cultura hermética e imponente se transforma, muta y se vuelve un producto continental americano.

¿Qué busca el arte literario nuevo y en auge? La independencia de su discurso mediante sus propios modelos, nutridos por el imaginario social de su propia sociedad y que tiene por importancia la consolidación de una literatura con ideologías contrarias a las del discurso europeo. Surge la voz anticolonial, independiente, con apoyo social americano y el cual llegará a la emancipación después de un arduo trabajo.

La literatura en América Latina fue una imposición y esta imposición obtuvo como consecuencia la producción de un sistema lingüístico nuevo y opuesto al impuesto. Podríamos decir que el espejo entre continentes reflejó la imagen del colonizador en los nativos para que podamos entender que desde la distancia, la imagen cambia radicalmente.

La obra literaria americana enseñó, por un lado, que el evolucionismo antropológico del momento simplemente sirvió para negar la capacidad de otra sociedad de ser diferente y, por otro, que si bien el que es distinto a Nosotros comprende un mundo que tenemos que analizar, no es inferior.

¿Podemos ver en América Latina la consolidación de una cultura? Por supuesto, debemos romper con el modelo estadial que simbolizaba la evolución social (salvajismo, barbarie, civilización) para pararnos frente a un mundo compuesto por otro tipo de mecanismo fuera de una imagen de evolución, sino de distinción: el Otro es distinto, ni inferior ni en proceso de ser Nosotros.

Gustoso sería que el progreso cultural no fuese visto como parte Nuestra para afirmar que la tomaron de nuestro mundo los Demás, los Otros, sino que se presenta de distinta manera en cada sociedad.

Para poder comprender todo lo dicho, para entrever entre oraciones y líneas y atravesar los mundos opuestos e iguales, para entender la gran paradoja cultural, está la Literatura Latinoamericana.