Maria Jose Viz - Derecho vivir paz

El derecho de vivir en paz

Es cierto que bromeé con que me gustaría presenciarlo, pero no debiste invitarme a estar allí. No puedo dormir desde entonces. Veo constantemente su imagen boca arriba, con aquella gota cayendo, cada cinco segundos, en su frente, taladrando su piel y su psique. ¡Fiero soldado en la batalla convertido en débil e impresionable alfeñique! Emprendo el camino de la huida. Espero que no sea demasiado tarde.

Lo que más me entristece es pensar que nunca supe cómo se llamaba aquel hombre, ni por qué nos obligaban a infligirle tan terrible tortura.

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