Javier Puchades - El nene

El nene

Sufriendo lo indecible por amor, le carcomían los celos. Cuando papá murió, mamá se vio obligada a trabajar. Desde entonces, él debía cuidar del odioso nene al volver del colegio. Cada día, a través del ventanal, observaba con rabia cómo sus amigos apuraban la luz
del sol jugando alrededor del faro. Mamá le había prohibido acercarse allí.

La tarde que su madre lo encontró regresando solo por el camino del acantilado, y ante la insistencia de saber dónde estaba el pequeño, él, con la mirada perdida y esbozando una sonrisa, le dijo: «El nene quería ser como una gaviota y le he enseñado a volar».