Padrino - Javier Puchades

El Padrino

El bedel había llegado demasiado lejos. Con el paso de los años, se había convertido en el verdadero amo del colegio, con más poder que el director.

Todo pasaba por sus manos. Para cualquier cosa que se necesitara había que recurrir a él: folios, fotocopias, material escolar, medicinas, útiles de limpieza. Si se estropeaba la máquina del agua o si se había tragado el dinero la del café. Además, tenía las llaves de todos los rincones de la escuela. Si querías algo debías acudir a su despacho. Era el conseguidor, un verdadero padrino. Incluso, se había hecho con la gestión de la cafetería y el comedor del centro.

Pero su ambición le llevó a perder su puesto y su poder, cuando nos enteramos que cobraba por el uso del papel higiénico y que durante las últimas semanas había estado echando laxante en las comidas.

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