Roman Camas - Porvenir

El porvenir

Se habían levantado muy temprano, como venía siendo habitual. Desde hacía unas semanas, padre e hijo madrugaban cada domingo para disfrutar de la pesca en compañía mutua, una suerte de ritual que ambos esperaban con devoción durante las eternas jornadas laborales previas.

Cuando su vástago decidió convivir unos meses con él desde el fallecimiento de su madre, el padre compró con lo que le quedaba de la pensión de viudedad un par de cañas y un coqueto bote al que llamaron Porvenir.

El hijo aprovechaba las interminables horas dominicales para aprender más de su madre, y su progenitor respondía venerablemente con tal de mantener vivos los recuerdos; hasta ese día, en el que el Porvenir encalló y mordió el anzuelo.

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