Paula Andeliz - El principio de todo

El principio de todo

De puntillas. Así es como pasan las mejores cosas de la vida. Ella lo sabía muy bien. Y por eso, de puntillas, cruzó la calle posándose sobre los adoquines. “Debajo de estas piedras se esconden millones de cuentos”, pensó al pisar el último adoquín, frente a la entrada de una pequeña librería. Al abrir la puerta le invadió ese olor inconfundible: a papel, a tinta, a nuevo y a viejo al mismo tiempo. Los libros estaban ordenados en estanterías pintadas de mil colores. Desde el suelo hasta el cielo, un arcoíris de historias.

—Bienvenida a este pequeño mundo—dijo el librero a modo de saludo.

—Estaba caminando y no sé cómo he llegado hasta aquí —respondió ella.

—Nadie lo sabe nunca.

Ella recorrió las estanterías pasando las yemas de los dedos por los libros: gruesos, finos, rígidos, blandos. De pronto, al acariciar uno de ellos, sintió un cosquilleo que le recorrió la mano, el brazo… y se detuvo a la altura del corazón.

— ¡Ay! ¿Qué ha sido eso?

— Eso, es tu aventura.

Ella sacó el libro culpable de aquella electricidad. Lo abrió y comprobó que estaba en blanco. Lo apretó contra su pecho y por fin lo comprendió todo: allí comenzaba de cero su propia historia.