Javier Puchades - El tren de las cuatro

El tren de las cuatro

​Llegará pronto, piensa al mirar por enésima vez el reloj de la estación. El sudor de sus manos casi apaga el cigarrillo que tiene entre sus dedos. La ansiedad la ahoga, solo le hace pensar en él: seguro que, al llegar a casa, y ver el armario vacío ha salido a buscarme. De nuevo un vistazo. Cinco minutos. Se sitúa sobre la marca amarilla con la maleta a sus pies. Solo quiere subir y desaparecer. Entonces, por la derecha se asoma la locomotora. Al mismo tiempo, por la puerta del andén entra él. Se cruzan sus miradas. Él acelera el paso. Ella comienza a caminar hacia el tren. En el instante que casi lo alcanza, escucha a su espalda: «¡María! ¿Adónde te crees que vas?». El reloj marca las cuatro. Ella, sin pensarlo, se lanza a las vías…