Angel Saiz Mora - Empatía

Empatía

La mayoría de nosotros, varones quinceañeros, pensamos que sería apasionante diseccionar un sapo durante la clase de Ciencias, pero algo inesperado paraliza nuestros movimientos, es más, nos horroriza. Los anfibios yacen boca arriba sobre cada pupitre. Sentimos una sacudida tras cada incisión sobre uno de los batracios en concreto.

El profesor se entusiasma al explicar los detalles de una anatomía que conoce bien. No se ha dado cuenta de que nuestros bisturís siguen sobre la mesa, mientras permanecemos muy atentos a Laura. Ella sí que ha completado el proceso, con extrema frialdad, además. Muestra a la clase, recién extraído con las pinzas, el pequeño órgano triangular y rojizo como si de un trofeo se tratara. Todos nos hemos llevado, dolidos, la mano al centro del pecho, un poco a la izquierda.