Irene Gonzalez - Entrelazados

Entrelazados

Si existe el destino, con ellos había tenido un cortocircuito. Completamente felices en sus vidas separadas, se veían obligados a encontrarse una y otra vez. No había explicación posible a sus sentimientos, a esa conexión, a la maldita manía que tenían sus caminos de cruzarse, de entrelazarse. Entre anhelos y mariposas en el estómago, habían aprendido a disfrutar de los caprichos del destino y simplemente se dejaban llevar. Era motivo de risas cuando volvían a encontrarse en el tren, en medio de la gran ciudad o a orillas del mar. Ambos lo habían notado el primer día al mirarse a los ojos. ¿Pero qué podían hacer? Eran felices así, en sus vidas construidas mucho antes de ese encuentro. Sin necesidad de palabras, pactaron guardar esta conexión en secreto y desear que, en otra vida, se encontraran ellos dos primero.