Alicia Faind - Es difícil

Es difícil

Después de tomar una cerveza de la nevera, se abandonó en el sofá y sintonizó el partido de fútbol a media noche. Esto le garantizaba un sueño inmediato luego de una agotadora jornada laboral. Afuera la lluvia caía con tanta fuerza y persistencia que el agua entraba por la ventana, formando un charco en el suelo. Así que, en contra de la voluntad de su cuerpo, decidió solucionarlo antes que la sala acabara inundada. Cuando se disponía a cerrar la ventana, distinguió la figura de una persona parada en la acera de enfrente. Se acercó aún más para detallar, por el grosor del cuerpo se trataba de un hombre. A pesar de que el sujeto permanecía parado bajo el único poste con luz de la calle, a este no le podía ver el rostro, pues la bruma de la lluvia más la capucha del impermeable negro lo impedía. Lo que si podía notar era como el desconocido miraba fijamente en dirección a su casa; estaba tan quieto en medio del temporal, que parecía no tener vida. Sintió una corriente de frío en su espalda que intentó espantar con un chasquido para quitarle importancia. De repente, escuchó el ruido blanco del televisor, se dirigió rápido hacia el aparato, dándole tres golpes para recuperar la señal; fue inútil, lo apagó. Camino de nuevo a la ventana, se asomó, pero el hombre ya no estaba ahí. En ese mismo instante, el televisor se encendió, las luces de la sala se apagaron. Aguantó la respiración, podía escuchar cada golpe seco que daba su corazón. Agarró fuerza unos segundos y giró lentamente su cabeza, dándose cuenta que ahora el extraño se encontraba parado justo al lado del televisor.