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Final abierto

El frío le ayudaba a pensar menos. Necesitaba pausar sus pensamientos durante un rato. Suspiró y expulsó una bocanada de alivio. Se sentía en su lugar, por primera vez en su vida había hallado su lugar en el mundo. Encendió un cigarrillo y miró hacia arriba buscando su constelación favorita. Sonrió cerrando sus ojos y sintiendo el viento frío tajante en su rostro. “Todo está en constante movimiento y yo también”, se dijo a sus adentros. Caminando y recorriendo su nuevo presente, recordó que (complete la oración, querido lector).

Durante su caminata nocturna sonó su celular. Cuadra que caminaba, llamada que sonaba. Era una sincronía perfecta. No atendió. No podía atender, o mejor dicho: no quería. Por un instante tuvo la intención de responder para comprobar que no se tratase de algún familiar o
algún amigo, pero se trataba de un número desconocido. Su intuición le decía que si atendía al llamado, iba a perder su (complete la oración, querido lector).

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